Trepidante encuentro de fútbol que nos deparó una luminosa mañana de domingo noviembrero en el pintoresco pueblo catalanoespañol de Cabrera de Mar, con sus chalés que no casi no desmerecen en nada a los que se hallan en nuestra amada sierra mesetaria castellana, tierra de hombres rudos, curtidos en cien mil batallas de conquistas milenarias allende los mares, orgullo y enseña sublime y suprema para las nuevas generaciones de la raza española, siempre prestas para la lucha y la defensa del adorado suelo patrio, de los valores éticos y morales que otorgan las directrices católicas y de Dios Padre, la Virgen y San Benito Puto, todos unidos al estilo de la Santísima Trinidad, adalid, junto al águila de San Juan, de una España una, grande y libre, y libre de contubernios judeo-masónicos, rojos y separatistas. Arrrrrrrrrrrrribaspaññññña, coñññño!!!
Arfarfarf... Joer, ya me he desfogao un poco, pero no mucho, que llevo una mala leche intrínseca encima...
Seguramente os preguntaréis qué hace un fervoroso patriota españñol escribiendo la crónica de un partido de balompié entre dos equipos catalanes de mierda hijos de puta, que de catalanes no tienen nada, son españoles y punto, y que además de los ademases hablan una asqueroso dialecto del español, que no se entiende y que tiene un acento que es para cagarse en Stalin, mecagüen San Blas y el Hugo Chávez. Pues bien, estoy por una suplencia, ya que el Dicharachero ése de los huevos está de baja, y el otro croniquero yo qué sé dónde pollas está esta semana, igual se está haciendo una pajas con la diestra (evidentemente) y por esa razón no puede escribir, el hijoputa.
Así que me llamaron del paro, al que me apunté como periodista, aunque no tengo carrera ni nada (sólo la hice en la Falange), porque cuando celebrábamos antes (snif...) los fantásticos mítines repletos de colorido rojigualdo en el Valle de los Caídos, alguna vez que otra me había tocado escribir los discursos de Blas Piñar y otros acérrimos defensores de la patria y la bandera, la que tan brillantemente conquistó, con dos cojones, el continente de Perejil.
Con dos cojones… Ese, precisamente, es el motivo principal de que los mamones de La Salle Unidos (qué coño Iunaited!!) salieron vencedores de la contienda frente a los maricones del Cabrera, que sólo hacían que quejarse como niñas, hosstia. Pusieron los huevos en el campo e hicieron una tortilla, perdón, acabaron ganando el partido a pesar de estar con el marcador en contra.
Ese es el camino a seguir, poniendo lo que hay que poner,y lo demás son pollas en vinagre, coñño. Si yo fuera el míster de este equipo, arrasaríamos todos los partidos, y si alguno no diera el callo, le daría por el culo y luego lo fusilaría en la pared del campo, que allí hay sitio para fusilar a unos cuantos, mecagüen la San Miguel.
Y ya está.
Arribaspañña!
José Antonio Reportérez Hidalgo.
Pd: A quien no le guste esta crónica que me lo diga, si tiene cojones.
dimecres, 28 de novembre del 2007
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